La visita esperada

Navego a la deriva en la oscuridad,

el silencio del mar en calma solo se rompe

con el sonido de mi acelerada respiración,

trato de vislumbrar en el negro fondo una señal,

nada, la absoluta nada de la soledad,

espera veo algo,

hace más frío , veo algo,

una bruma blanquecina surge en el horizonte,

hace más frío y se acerca,

cien metros, cincuenta, ya está aquí,

veo su figura entre la bruma,

¿quién eres? le pregunto

aunque ya se la respuesta….

 

Me despierto sudoroso,

cielos, ¡que pesadilla!

pero……

¿dónde estoy?

no veo nada, solo oscuridad

de repente hace más frío,

el sudor congela mi cuerpo,

ahí está, en el fondo de la habitación

otra vez la bruma que se acerca,

entre la bruma, está ella

¿quién eres? le pregunto

ya lo sabes, me contesta…..

 

(Raúl Pleguezuelo) 

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2 comentarios en “La visita esperada”

  1. Meme Says:

    Puedo escribir los versos más tristes está noche.
    Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    Neruda

    Un petó i una abrazada, Raúl

  2. Butterfly Says:

    Impactante imagen.


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