Archivo para junio 2007

Sería Fantástico

junio 20, 2007

Sería fantástico
que andara equivocado
y que el water no estuviera ocupado.
Que hiciera un buen día
y que no nos engañaran en el peso.
Que San Pedro, pagándole, no cantara.¹
Sería fantástico
que nada fuera urgente.
No pasar nunca de largo y servir para algo.
Ir por la vida sin cumplidos
llamando a las cosas por sus nombre.
Cobrar en especies y sentirse bien tratado
y mearse de risa y dejar volar
la fantasía.
Sería todo un detalle,
todo un síntoma de urbanidad,
que no perdiesen siempre los mismos
y que heredasen los desheredados.
Sería fantástico
que ganara el mejor
y que la fuerza no fuera la razón.
Que se instalara en el barrio
el paraíso terrenal.
Que la ciencia fuera neutral.
Sería fantástico
no pasar por el embudo.
Que todo fuera como está mandado y nadie mandara.
Que llegara el día del sentido común.
Encontrarse como en casa en todas partes.
Poder ir distraído sin correr peligro.
Sería fantástico que todos fuéramos hijos de Dios.
Sería un buen detalle
y todo un gesto, por tu parte,
que coincidiéramos, te dejaras convencer
y fueras tal como yo te he imaginado.
(Serrat)

Anuncios

No magnifiquemos a ETA

junio 10, 2007

Enrique Castro denuncia que los medios de información están magnificando y haciendo publicidad gratuita a la banda terrorista ETA. Lo medios están sirviendo de altavoz a una banda que por si misma no tiene infraestructura para hacer llegar sus amenazas.

Enrique también habla sobre la conveniencia de que la blogosfera reaccione de alguna forma, y hace referencia a un artículo de José Antonio Del Moral.

Al igual que Enrique, José Antonio y Merce, también opino que la blogosfera debe reaccionar, y apoyo cualquier iniciativa que se tome en este sentido.

Abrazos.

ROMANCE SONÁMBULO

junio 4, 2007

rosas_blancas_armonia_verde2.jpg

Os traigo a este rincón el hermoso romance que Federico García Lorca dedicase a Gloria Giner y a Fernando de los Ríos, romance tantas veces versionado musicalmente.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca