Archivo para octubre 2008

La voz dormida

octubre 28, 2008

En ocasiones uno se entrega a trabajar por un ideal, que como todos los ideales, son proyectos colectivos. Trabajas por él, dedicas tu tiempo, tú esfuerzo y te pones al servicio de las siglas en las que crees. Es solo un trabajo técnico, un trabajo que me gusta y que no tiene ninguna connotación política. Pero cuando quieres darte cuenta, resulta que te has convertido en una diana para unos, un ideólogo que siembra doctrina para otros, para los opinadores profesionales eres un lameculos del aparato y para los más despistados incluso eres un censor.

La realidad, la única realidad, es que solo soy un currito, es lo único que sé hacer y es lo único que seguiré haciendo sin ninguna otra pretensión. No me afligen las amenazas, ni las campañas difamatorias contra mi persona, ni tan siquiera el vacío mostrado por quienes creía mis amigos; solo lamento que la responsabilidad me prive de la voz, mi voz en la red.

O quizá, solo esté dormida.

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Me cuesta tanto olvidarte

octubre 7, 2008

Posiblemente la mejor canción de Mecano, al menos para mi. Me trae distintas imágenes a mi cabeza, entre ellas, una maravillosa noche de verano junto al río Alberche a principios de los 80, y un terrible accidente en una noche de invierno a mediados de los 80.

¿Es posible la amistad intergeneracional?

octubre 7, 2008

Normalmente nuestro círculo de amigos ronda en un abanico de veinte años en el que nosotros somos el eje, diez años por encima a nuestra edad, y diez años por debajo. Cuando pasamos ese límite entraríamos en las relaciones intergeneracionales.

Hay quien piensa que las relaciones intergeneracionales contribuyen a recomponer comunidades desintegradas y la inclusión social. Pero la realidad es que tanto jóvenes como mayores tienen prejuicios contra la otra generación.

En muchas ocasiones, bien por mis aficiones, bien porque siempre he aparentado menos edad de la que tengo, he traspasado la barrera generacional en mi círculo de amigos hacia abajo, aunque siempre existe cierta incomodidad, uno aparente lo que aparente, ha vivido lo que ha vivido.

Hace poco he pasado una experiencia que me hace poner en duda si en realidad puede existir la amistad intergeneracional sin que exista algún que otro interés disfrazado de amistad. Lo que sí me ha quedado claro, es que los años no curan la ingenuidad y que para ser un trepa no hace falta vivir muchos años, en ambos casos ya se nace así.